COMO PREPARAR AL COMERCIO MINORISTA PARA UNA NUEVA DECADA

En los próximos años las innovaciones se acelerarán y los hábitos de consumo seguirán cambiando. Claves para no perder competitividad.

En las primeras dos décadas del Siglo XXI, el comercio minorista atravesó la transformación más radical de los últimos 50 años. Pero esto sólo ha sido la entrada en calor de cara a los desafíos que surgirán a partir de 2020.

Para mantenerse a la vanguardia, los negocios deben adaptarse al cambio introduciendo nuevas herramientas y políticas de gestión.

En Estados Unidos, diferentes estudios muestran cierto grado de insatisfacción de los clientes del retail en cuanto a tiendas físicas. Se debe principalmente a que los consumidores están modificando sus hábitos de compras, ya que transitan cada vez más el mercado online y se acostumbran a sus características.

Un ejemplo son los compradores millennials. El 53% se considera mejor conectado y actualizado que los propios comercios tradicionales que no han evolucionado a la era online.

Este dato es significativo si se considera que ese nicho de mercado será el motor del cambio en el consumo y en el mercado. Contar con su confianza es clave para que el negocio de nuestras pymes comerciales crezca.

Las tiendas físicas deben adoptar herramientas que les permitan construir una presencia online. Hoy, ocho de cada diez operadores de retail consideran vital la conexión entre los canales de venta con servicios combinados como la entrega a domicilio o la recogida de la compra física en las propias tiendas.

Los clientes quieren conocer siempre lo que compran, cuál es la procedencia real de los productos y realizar un consumo más responsable. Varias cadenas de supermercados ya ofrecen esta información. Incluso comparten recetas alternativas para un mejor uso de los comestibles.

Los espacios promocionales de nuestros locales deben ser rentabilizados al máximo. En este sentido, para fortalecer las cualidades competitivas de cara a los próximos años es clave adoptar el Big Data, con sus herramientas de captación y análisis.

De esta manera se podrá avanzar en el conocimiento del consumidor en ambos canales (físico y online). Esto se traduce en mayor eficiencia en todos los aspectos del negocio.

En lo que respecta a las tiendas físicas, se viene el fenómeno de la identificación personal del consumidor. Cuando ingrese a algún comercio que cuente con esa tecnología, los encargados de atención al cliente lo reconocerán y tendrán acceso a la ficha personal que contenga todo su historial. La finalidad es brindar un servicio mucho más personalizado y ofrecer soluciones a sus consultas o demandas de manera inmediata.

Las ofertas tipo “flash” o de tiempo definido (como suelen hacer los supermercados), irán desapareciendo. El cliente buscará unas políticas de precios regulares durante todo el año, pero sobre todo estará pidiendo variedad de surtido, confiabilidad en sus marcas y un servicio ágil y flexible.

Se viene la nueva década. La revolución del retail seguirá y se hará más profunda. Por eso tenemos que estar listos para consolidar nuestra competitividad.

Fuente: Abasto.