“Ser empresario hoy”: actualidad y desafíos de un empresario pyme

Nota de opinión: Ing. Antonio Márquez, titular de “La Carpintería AM”, integrante de la Comisión Directiva de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Trenque Lauquen.

Ser empresario hoy

Me han solicitado que plasme unas líneas sobre la actualidad empresaria, y creo que el título más adecuado es el elegido, donde el “Hoy” pesa mucho más que el “empresario”.

El contexto económico y político actual, inédito a nuestra memoria, pero con consecuencias y posible evolución no distinta a la de muchas situaciones ya vividas, hacen que sean más importantes las “antenas” que cada titular de un emprendimiento tenga activadas, que todos los conocimientos adquiridos y desarrollados al frente de su actividad, para evitar que la situación “se lo lleve puesto” y  lograr algún grado de evolución que nos permita salir lo “mejor parados posibles” del torbellino.

Aunque sea muy poco académico en las “antenas” están puestas nuestras expectativas, ahí se juega el presente y futuro de nuestros emprendimientos, que a nuestro nivel arrastran al propio y al de nuestras familias.

Formar una empresa implica en los libros poner en juego una cierta masa de dinero para emprender y desarrollar una actividad industrial, comercial, de servicios o profesional con la idea de multiplicar aquellos recursos iniciales a través de una actividad lícita.

A nivel de micro y pequeñas empresas, que son las nuestras, se parte  distinto. El tener un oficio, una profesión, el conocimiento previo de una actividad o simplemente la idea de “lanzarnos” en algo, nos convierte en los papeles en “empresarios”. El capital se va generando con el esfuerzo cotidiano y la empresa va creciendo o no en función de los riesgos que asumimos, de las circunstancias y de tantos otros factores que, como el cartero, nos tocan timbre día a día y solo al abrir el sobre nos enteramos del próximo e inesperado desafío a superar.

Por eso siempre digo que lo nuestro es mas que nada una apuesta, que debemos jugarla siempre a ganar, apuntar al “empate” es peligroso, y “jugar a perder” estúpido.

¿Qué pasa por la cabeza de cualquier empresario hoy? ¿Qué problemas enfrentamos? 

Económico: la persistente situación inflacionaria que en momentos parece espiralarse peligrosamente nos complica enormemente. La escases de dólares para importaciones esenciales para la actividad económica interrumpe, demora y encarece procesos productivos, se pierde eficiencia, se pierden puestos de trabajo. Faltan insumos y productos para el mercado interno, se exporta menos, es decir, una rueda que gira en el sentido opuesto al necesario.

Financiero: el mundo se desenvuelve y desarrolla apoyándose en la actividad financiera, los países, las empresas, toman créditos, con parte de sus beneficios pagan los intereses y devuelven el capital, el empresario se ocupa de producir eficientemente para lograrlo.

Nuestra alta y persistente inflación, los vaivenes económicos y de orientación política hacen que, aún en condiciones favorables (tasas negativas) sea imprudente y muy riesgoso tomar crédito para inversión (amortizables a mediano y largo plazo). Cuando se hace la cuenta del dinero que hay que juntar sólo para pagar los intereses muere la idea, aunque el Excel nos diga lo contrario.

Desaparece también el crédito inter empresario (cuenta corriente), las facilidades de pago que podríamos ofrecer a nuestros clientes, etc.

Laborales: el país tiene leyes laborales antiguas, muy restrictivas y de alta litigiosidad, nos dejan fuera de competencia internacional, no favorecen la generación de empleo, por algo el 50% del empleo es informal, nadie se tira un tiro en los pies innecesariamente.

Impositivas: la alta y compleja carga impositiva así como la cantidad de imposiciones a la producción no solo desanima al emprendedor sino que favorece el crecimiento de la actividad informal, en franca e ilegal competencia con quienes estamos “en el corralito” y en desmedro de la recaudación impositiva.

Político: sector que debería diseñar y prever nuestro presente y futuro, lamentablemente persiste en generar nuestros males. La política no se anima a tomar las decisiones que hay que tomar para reencauzar el país y ahí estamos fritos.

Sociales: el nivel de desasosiego en que ha caído nuestra sociedad, en todo caso víctima de los desatinos políticos es muy peligroso.

País único en Latinoamérica por su inmensa clase media, que es la que empuja para arriba, país donde nuestros abuelos, inmigrantes, pobres y analfabetos, en base a su esfuerzo lograron subir algunos escalones y darnos una posición de arranque mejor a la de ellos, hoy involuciona peligrosamente hacia un nivel de pobreza, falta de estímulos, educación en picada y sociedad demolida, inaceptables para una geografía dotada de recursos naturales envidiables que todavía hoy produce y no estaría lejos de dar un vuelco positivo si se tomaran las decisiones adecuadas.

Educación: en lo que se ha dado en llamar “La era del conocimiento”, nuestros gobiernos se han empeñado en bajar en forma alarmante el nivel de exigencia educativo, toda una contradicción. Se les compra computadoras a alumnos a los que no se les exige aprender. No suena a error, parece algo provocado adrede.

¿Quién tiene éxito sin mérito?

Acaso Messi, por nombrar a alguien, no se esforzó desde los 10 años para ser lo que es. Deportistas, gente de oficios, profesionales, científicos, todos progresan en función del esfuerzo que realizan. Hoy se engaña al alumnado y es imperdonable. Destruir la educación, es destruir el presente y futuro del país.

En fin, se impone un cambio muy grande, muy necesario y cada vez mas difícil de llevar a cabo, las miradas están puestas en las próximas elecciones, de nosotros depende votar criteriosamente, y de quién surja ganador “hacer lo que hay que hacer”. Si seguimos con lo mismo no vamos a obtener resultados distintos.